Miguel Guisande era un capitán de barco de Carril. En el año 1803 capitaneaba el bergantín San Nicolás de Bari, propiedad del comerciante compostelano Ramón Pérez de Santamarina, dueño también de la fábrica de curtidos en lo que hoy llamamos Jardín de Artime.
Además de Miguel Guisande, la tripulación de aquel barco la componían siete hombres más. Entre ellos estaban su hermano, Juan Antonio Guisande, y Benito Deán y Eugenio Abelenda, los tres también de Carril.
El 25 de marzo de 1803, el bergantín sale del puerto de Barcelona. Allí había cargado papel, aguardiente y vino con destino a los puertos de A Coruña y Ferrol.
El barco, bien carenado, estanco de quilla y costados, armado, y provisto de todo lo necesario, emprende su viaje con buen viento. El día 3 de abril, con el Peñón de Gibraltar a la vista, padece vientos contrarios y se ve obligado a buscar un puerto de abrigo. Se refugia en Málaga y vuelve a la mar dos días más tarde.
Pasó el Estrecho de Gibraltar y el día 7 un viento del norte, contrario a su navegación, con mar gruesa y alborotada, hace dificultoso el viaje. El día 28 se vio obligado otra vez a buscar abrigo. Ahora es el puerto de Cascais donde fondea a la espera de mejores condiciones. No es hasta el día 8 de mayo cuando, con viento bonancible, reinicia el viaje.
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martes, 22 de outubro de 2019
sábado, 22 de setembro de 2018
Puerto corsario
A finales del siglo XVIII la Corona española era aliada de la Francia napoleónica y enemiga de Inglaterra. Uno de los modos de hacer la guerra entonces era estorbar el comercio marítimo del enemigo. Los ingleses procuraban apresar los buques mercantes españoles y franceses. Estos últimos hacían lo mismo con la flota de los ingleses y sus aliados.
Para conseguir un mayor potencial bélico, en la Edad Moderna se inventa el Corso. No era otra cosa que la facultad que la Corona daba a los buques mercantes, la llamada Patente de Corso, para, armados con artillería y fusilería, atacar los barcos enemigos al tiempo que hacían el transporte ordinario de mercancía.
En 1799 el mar del Gofo de Vizcaya era una disputa permanente entre corsarios de uno y otro lado. Cualquier navío que se desviara del grupo de barcos que formaban convoy estaba expuesto a ser atacado por los ingleses. La presencia de estos corsarios en el entorno del Cabo Prior, de las Islas Sisargas, de Caión, o de la Ría de Vigo era cada vez más frecuente.
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| Malharro Corsario La Argentina, c.1899, óleo s/cartón, 57x98cm. B. Naval Pto Belgrano |
mércores, 29 de agosto de 2018
El muelle
Una parte de las instalaciones portuarias de Carril era la rampa de abrigo de pequeñas embarcaciones, hoy desparecida |
La necesidad de unas nuevas instalaciones portuarias era evidente a la altura del año 1855. Dos años más tarde, el ingeniero provincial Alejandro Sesmeros realiza el correspondiente proyecto. Las obras se inician en 1857 y se terminan nueve años más tarden, en 1866.
venres, 15 de xuño de 2018
Vilagarcía, 1881.
Aprovechó Monleón y Torres su estancia para dibujar más rincones de nuestra localidad. Uno de sus dibujos retrata perfectamente el carácter de la Vilagarcía de entonces. Su amplia marina no estaba invadida de instalaciones portuarias. El muelle de hierro está por hacer, el muelle del comercio por construir, la plaza de abastos, la pescadería, también. El mar bañaba las traseras de los edificios de la calle Juan García.
Un barco varado el la playa señala la actividad portuaria de entonces. Visualmente la geografía estaba dominada por "O Montiño" que, con el conjunto de Vista Alegre, sirve de telón de fondo al barrio de O Castro y de referencia para toda la trama urbana.
sábado, 2 de xuño de 2018
Carril, 1881
Rafael Monleón y Torres foi un artista valenciano de finais do século XIX. A súa profesión era a de marino mercante. Percorreu boa parte da costa europea. A súa vocación foi a de pintor, grabador, arqueólogo, historiador,... Pintor de inspiración romántica, abordou temas na sua obra como mariñas urbanas, tormentas, escenas de barcos, paisaxes mariñas,....
No ano 1881 debeu recalar en Caril e Vilagarcía. Entre a súa abondosa colección de apuntes atópanse dous referidos a ambalas duas vilas. Unha é unha vista da mariña vilagarcián. Outra o peirao de Carril. Esta última é a que reproducimos.
Na imaxe pódese ver parte das instalacións portuarias carrilexas. O malecón oculta un barco que esta a decargar a mercaduría. Máis atrás, un barco de gran porte aparece engalanado, fondeado á par de outro, unha goleta. Despoís os barcos "locais", un galeón fondeado na dársena, outro navega ao lonxe. En primeiro plano, un bote a vela cun só tripulante.
De fondo a Ría de Arousa. Destaca na xeografía a illa da Malveira Grande. No seu cumio distínguese unha construcción, quizáis os restos da vella capela de San Bartolomé
No ano 1881 debeu recalar en Caril e Vilagarcía. Entre a súa abondosa colección de apuntes atópanse dous referidos a ambalas duas vilas. Unha é unha vista da mariña vilagarcián. Outra o peirao de Carril. Esta última é a que reproducimos.
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| (Fonte: BNE) |
De fondo a Ría de Arousa. Destaca na xeografía a illa da Malveira Grande. No seu cumio distínguese unha construcción, quizáis os restos da vella capela de San Bartolomé
luns, 18 de setembro de 2017
Escuadra inglesa al mando de Alfred Ernest Albert, duque de Edimburgo, en Carril
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| Alfredo Ernesto Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha |
Efectivamente la flota inglesa estaba mandada por Alfredo Ernesto Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha , duque de Edimburgo, hijo de la reina Victoria, casado con la gran duquesa María Aleksándrovna de Rusia, hija del zar Alejandro II. En calidad de pasajero, en la flota venía su hermano, el duque de Connaught.
martes, 16 de maio de 2017
Comercios y comerciantes, 1930.
Poco,
muy poco, quedaba ya de la vida empresarial de antaño en el Carril
de 1930. Ni casas consignatarias ni la fábrica de fundición de San
Jaime. Eran otros tiempos, no los mejores en cuanto a actividad
económica. La actividad portuaria se había trasladado casi en su
totalidad. Carril se reinventaba. El número de comerciantes había
disminuido, el volumen de sus negocios también.
Toda
una serie de pequeños comercios de abastecimiento dominaba el
panorama mercantil. Bajo la categoría de “taberna”, “abacería”,
“ultramarinos” , “bodegón”… los pequeños comercios
servían para abastecer a los carrilexos de todo lo necesario para la
vida cotidiana. Unos centraban más la atención en la venta de
comestibles, eran los ultramarinos, otros en la venta de vino, las
tabernas. Los denominados abacería combinaban una y otra venta. A
estos se el añadían los llamados bodegones.
Establecimientos
destinados a la venta de comestibles los regentaban Antonio Dios,
Benito Franco, Carmen Chaves,… Las tabernas pertenecían a Ramona
González, José Portela, Manuel Ramos, Manuel Miguéns, José
Rubiroza y Manuel Lens. En la categoría de ultramarinos se incluía
el establecimiento de Carmen Somoza. En la de abacería se integraban
los establecimientos de Antonio Ríos, Juan López, Juana García,
Gregorio Castaño y Jesús Teijeiro. Ya por último en la categoría
de bodegón se incluía los establecimientos de José Maneiro,
Peregrina Ucer y Ramona González.
martes, 7 de xuño de 2016
Porto de baños e lecer
Nos anos oitenta do śeculo XIX o turismo miráse como un sector fundamental na economía das vilas. A Ría de Arousa preséntase como un lugar privilexiado para desenvovler este sector. Dentro dela, por ubicación e comunicacións, Carril era considerado como punto estratéxico. Así o manifestaba a prensa compostelana no ano 1882:
...la situación de Carril como puerto de baños y de recreo es inmejorable. Situada al fondo de la encantadora y accidentada ría de Arosa, cuyas villas y pueblecitos se divisan más o menos lejos, cual blancas palomas posadas a orillas del azulado mar, su especial posición la hace prestarse a cuantos atractivos pueda desear el más exigente bañista. Hospedajes regulares y económicos; facilidad para obtener lo necesario a las exigencias de la vida; rápidas y fáciles comunicaciones con las ciudades y pueblos convecinos, hermosa y extensa playa festonada con larga y erguida arboleda, a cuya sombra se hace tan agradable un momento de reposo y aún de pacífica y amorosa plática antes o después del baño; campiña variada y risueña; islas pintorescas, cual la de Cortegada, a donde se hacen deliciosas giras campestre-marítimas; el bonito y cómodo paseo que conduce a la estación de ferrocarril; todo esto y muchísimo más posee el pueblo de Carril para hacer agradable la estancia del forastero en el verano. Y si a eso añadimos que como puerto de tránsito comercial fondean frente a sus muelles gran número de hermosos y grandes vapores de toda carrera, realzando el paisaje y ofreciendo motivo a nuevas e improvisadas excursiones, será preciso convenir en que al Carril sólo le faltan los medios artificiales de que se valen otros puertos de baños para llegar a ser uno de los preferidos.
Comprendiéndolo así sus habitantes, están decididos a mejorar el aspecto de la población en cuanto lo consientan sus modestos recursos; y en cuanto a este momento se refiere, han acordado celebrar este verano y como por vía de ensayo diversas fiestas durante la época de baños,. Naturalmente que se reserva la mayor y mejor parte para su glorioso patrono el milagroso San Fidel, en cuya festividad, atendiendo la creciente concurrencia del último año, tendrán lugar diversos y variados festejos.
GACETA DE GALICIA. Santiago de Compostela, 19 de Julio de 1882
Comprendiéndolo así sus habitantes, están decididos a mejorar el aspecto de la población en cuanto lo consientan sus modestos recursos; y en cuanto a este momento se refiere, han acordado celebrar este verano y como por vía de ensayo diversas fiestas durante la época de baños,. Naturalmente que se reserva la mayor y mejor parte para su glorioso patrono el milagroso San Fidel, en cuya festividad, atendiendo la creciente concurrencia del último año, tendrán lugar diversos y variados festejos.
GACETA DE GALICIA. Santiago de Compostela, 19 de Julio de 1882
luns, 16 de maio de 2016
Un carrilexo no naufraxio do Cabo Razo
Cunha tripulación de treinta e nove homes e cinco pasaxeiras, o Cabo Razo sae do porto de Vilagarcía o día catro de agosto, ás vintetrés horas, do ano 1958. O destino era o porto do Musel, en Gijón. Cargou en Vilagarcía leite condensada, madeira e conserva. O capitán do barco era Andrés Peña Nieto. Os ventos naquel momento eran frouxos, do norte, o horizonte presentábase brumoso. O rumbo W 2,1/2 ao sur do compás.
A noite era tranquila pero a traxedía tardou en chegar apenas trinta minutos despois de ter zarpado. Sentiuse unha colisión forte. O contaba así o telegrafista do barco, Antonio Aysa Tarazona: "una baliza rozaba todo el costado por la parte de babor...el barco sufría un fuerte aproamiento con escora a babor que se pronunciaba con una rapidez extraordinaria..."
O carrilexo Ramón Abuín Castañeda, domiciliado en Barcelona, era o maquinista do barco. Había uns momentos recibira a orde de "avante toda". Sintiuse o golpe contra o baixo da Barsa. A orde inmediata foi "para", despois "atrás toda". Naquel mesmo momento empezouse a inundar a cámara de máquinas. Ao caldereteiro e ao aprendiz de maquinista dalles a orde de subir inmediatamente a cuberta. Cando chegan alí o barco tiña xa unha escora de noventa grados.
Antonio Aysa tírase ao mar. "Nadé con todas mis fuerzas para apartarme del barco, quitándome la ropa, camisa, pantalón, zapatos...viendo que en ese momento el barco desaparecía... Los gritos pidiendo auxilio venían de todas partes... un tripulante estaba agarrado a un bidón vacío... estuvimos juntos hasta que vimos una masa de tablones... confeccionamos una balsa atravesando tablones".
Ramón Abuín estaba nunha situación parecida: "me aferré a unos maderos... al poco rato nos fuimos juntando más de catorce personas". Asi estveron ate as cinco da mañán. A lancha de pesca "Escobar" vai recollendo naufrágos, algún deles xa cadáver. Os traslada ao guardapescas "Cies" que leva a todos ata o porto de Vilagarcía.
O total de mortos no naufraxio foron trece. Entre eles Jesús Búa Serantes, de Vilaxoán, José Rodríguez Lamas, de Guillán, Ramón Coello Trigo, de Sobradelo, e Eduardo Río Varela, de Cea. Da pasaxe, cinco mulleres, pereceron Victoria Juaresti, de Bilbao, e Solange e Jacqueline Colas, de París.
A noite era tranquila pero a traxedía tardou en chegar apenas trinta minutos despois de ter zarpado. Sentiuse unha colisión forte. O contaba así o telegrafista do barco, Antonio Aysa Tarazona: "una baliza rozaba todo el costado por la parte de babor...el barco sufría un fuerte aproamiento con escora a babor que se pronunciaba con una rapidez extraordinaria..."O carrilexo Ramón Abuín Castañeda, domiciliado en Barcelona, era o maquinista do barco. Había uns momentos recibira a orde de "avante toda". Sintiuse o golpe contra o baixo da Barsa. A orde inmediata foi "para", despois "atrás toda". Naquel mesmo momento empezouse a inundar a cámara de máquinas. Ao caldereteiro e ao aprendiz de maquinista dalles a orde de subir inmediatamente a cuberta. Cando chegan alí o barco tiña xa unha escora de noventa grados.
Antonio Aysa tírase ao mar. "Nadé con todas mis fuerzas para apartarme del barco, quitándome la ropa, camisa, pantalón, zapatos...viendo que en ese momento el barco desaparecía... Los gritos pidiendo auxilio venían de todas partes... un tripulante estaba agarrado a un bidón vacío... estuvimos juntos hasta que vimos una masa de tablones... confeccionamos una balsa atravesando tablones".
Ramón Abuín estaba nunha situación parecida: "me aferré a unos maderos... al poco rato nos fuimos juntando más de catorce personas". Asi estveron ate as cinco da mañán. A lancha de pesca "Escobar" vai recollendo naufrágos, algún deles xa cadáver. Os traslada ao guardapescas "Cies" que leva a todos ata o porto de Vilagarcía.
O total de mortos no naufraxio foron trece. Entre eles Jesús Búa Serantes, de Vilaxoán, José Rodríguez Lamas, de Guillán, Ramón Coello Trigo, de Sobradelo, e Eduardo Río Varela, de Cea. Da pasaxe, cinco mulleres, pereceron Victoria Juaresti, de Bilbao, e Solange e Jacqueline Colas, de París.
sábado, 7 de maio de 2016
Estampa de Sargadelos
Luis de la Riva foi un importante empresario compostelán. Pertencía á saga dos cameranos asentados en Santiago que protagonizaron a industrialización de Galicia dende principios do século XIX. A través da sociedade Luis de la Riva e Cia. administrou o emporio de Sargadelos, tanto a fábrica de fundición como a de louza, entre 1848 e 1867. Ademais creou a fábrica de fundición de Carril, aquela que logo pasaría a máns dos ingleses que traballaban no ferrocarril, despois á familia Franco, que acabaría trasladándoa a Santiago, e que finalmente transformouse na fábrica de conservas Baltar.
Tanto na fábrica de fundición como de louza en Sargadelos Luis de la Riva impulsou notables avances técnicos e comerciais. Na decoración da louza introduxo motivos novos, entre eles a vista de Carril dende a illa de Cortegada.
Destas pezas poucos exemplares quedan. A panorámica é unha imaxe curiosa. Os peiraos vello e novo están aínda por construir. O mar chegaba ás fachadas das casas da actual Praza da Liberdade. Os barcos que traían mercadorías dende portos lonxanos fondeaban á espera de despachar na aduana... A imaxe da vila se incorpora a un producto galego que se expandía por todas as mesas principales. Luis de la Riva promovía a vila na que tiña importantes intereses comerciais. Tan só un porto máis mereceu ser motivo de decoración na louza de Sargadelos, o porto de La Habana.xoves, 7 de abril de 2016
"La Barcelona chiquita de Galicia"
“la
Barcelona chiquita de Galicia es Carril. En este rinconcito de la ría
arosana hay hombres: hombres que sufren todos los calvarios, todos
los apaleamientos, todas las torturas y, aún llenos de cardenales,
sangrando, como sangraba el Jesús de la leyenda cuando le colocaron
la corona de espinas, saben gritar: ¡Viva la Confederación Nacional
del Trabajo!”.
…los
marineros de Carril, estos héroes de esta jornada sangrienta,
trabajan los unos en los buques, los otros en los viveros, confiados
en establecer puestos de venta en las grandes capitales, cuyo
producto será enviado por grupos que trabajarán colectivamente para
acabar con el intermediario que se lleva la mayor parte de la
ganancia”.
Nosotros
hablamos con los atropellados, con los que tienen sobre sus espaldas
los cardenales dados por los cosacos. Uno de ellos, el compañero
Manuel Araujo, nos relataba lleno de indignación como le trataran.
Para los apaleamientos se sirvieron de los calabozos del Ayuntamiento
de Villagarcía. Bofetones, patadas y ensañamiento con las porras. Y
como Araujo era duro, uno de los cosacos gritaba: No lloras, cabrón,
hijo de puta…
Casaritos puede estar satisfecho de sus discípulos,
de estos nuevos arcángeles del casco. Lo mismo habrá de suceder al
ex gobernador de Pontevedra, al ciudadano Insua, bajo cuyo mando
pasaron las hordas de los cosacos,… Hay otro atropellado. Jesús
Berride a quién para mayor ensañamiento, hicieron quitar la ropa y,
desnudo como si fuese un mártir de un nuevo Gólgota, apalearon
cobardemente. Pero no pararon ahí: hasta una infeliz anciana, una
mujer de ochenta y seis años, llamada Juana Búa, fue víctima de
las iras de los cosacos (…) Que aprieten. Que martiricen. Que
fusilen. Que asesinen. Y todo en nombre de una República laica y de
trabajadores,…”
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